Soy un estúpido. Soy el típico estúpido que añora lo que dejó atrás, aunque se quejase cuando lo tenía en sus manos.

Madrid,

echo de menos la hora del día cuando el sol se ha ocultado pero aún no es de noche. La misma hora en la que, en verano, el calor aún emana del suelo y uno se plantea: “Madre mía, esta noche va a costar conciliar el sueño”.

echo de menos pasear mi soledad por tus calles; la delicadeza de esos rincones que me vieron pasar sin criticarme, aceptándome como soy.

echo de menos las largas caminatas con mi madre; la aventura de colarse por debajo de una verja metálica; las risas; el amor para siempre.

echo de menos los sueños, cuando eran sueños en mi habitación. Cuando creía ser un adulto, siendo en realidad un niño. Cuando creía que sabía de la vida y, en realidad, no sabía una mierda.

Soy un estúpido, Madrid. Porque se me llenan los ojos de lágrimas escribiendo esto. Porque el sentimiento es caprichoso y más aún en las personas como yo.

Cómo cuesta aceptar a veces que el tiempo es un hijo de puta que no vuelve. O quizás el hijo de puta fui yo, por las decisiones que tomé en su momento. Por no valorar ese tiempo que ya pasó. ¿No lo valoré? Quién sabe.

Creo que sólo Dios sabe de esa historia que escribimos entre tú y yo.

Qué más puedo decir, Madrid. Qué más puedo decir.

KDLevin