Hace pocos días, como casi siempre, se me hizo tarde y tuve que llamar a un taxi. Mi experiencia con los taxistas en esta ciudad ha sido bastante buena hasta ahora, la verdad.

Recuerdo aquella señora que me comentó eso de que la medicina preventiva es muy necesaria, y me dijo que su marido había fallecido hacía pocos meses a causa de algo que se pudo haber evitado.

Luego está el guapo, de pelo gris oscuro y ojos verdes, que intentó ligar conmigo (o eso quiero pensar), ya que dijo algo relacionado con “making out in a taxi”. Yo estaba muy estresado y no lo entendí bien. Me quedaré con la duda.

Con el del viernes por la noche, pese a que era muy amable, la conversación fue muy triste; hablamos sobre lo ocurrido en París y me entraron ganas de llorar.

Pero el de hace pocos días me llamó la atención por lo que me dijo; trabajó casi toda su vida como camarero en un bar del centro, pero lo dejó porque estaba harto de lidiar constantemente con gente que consume drogas.

Según él, en los 80’s había drogas, pero sólo un grupo selecto las consumía. Hoy en día todo el mundo lo hace. Coca, ácido, porros… Y, según me dijo, los porros son lo de menos.

No es que yo sea un experto, pero creo que, lamentablemente, la gente no tiene ni idea de lo que pasa en el cuerpo cuando se consumen drogas (incluyendo alcohol).

Mi generación es una generación drogadicta y alcohólica. Antes no tenía claro si sólo pasaba en Europa, con España a la cabeza del vicio. Veo que no.

Como dice Trevor Something, con su voz sugerente, parece que nunca estamos “high enough”.

KDLevin