Camarada, nos vemos en la lucha.

Un día, cuando el árbitro pite el fin del round, serás tú quien me espere en la esquina, tras las cuerdas, para limpiarme la sangre de la cara y darme de beber.

Un día, quizás, estando de paso nos encontraremos. Y, tal vez, en un cuarto anónimo compartiremos saliva, sudor y sueños frustrados. Diremos: “La vida es dura, pero en momentos así uno vislumbra el paraíso; entre las sábanas, se puede ver a Dios”.

Igual que aquella vez, ya volveremos a vernos. Con la cara marcada por el tiempo, con los hombros cansados, pero la misma sonrisa.

Nos veremos en la lucha, amigo mío, para después decirnos adiós… otra vez.

KDLevin