Porque yendo a ciegas tú eres mi orientación; el camino que piso; mi eterno acompañante.

Porque a través de la angustia siempre estás, apoyando tu mano invisible sobre la mía.

Porque en la soledad, no estoy solo.

Porque incluso en el gozo y la tranquilidad, aunque no me acuerde de ti, ahí estás.

Porque vas conmigo tanto en el error como en el acierto.

Porque no necesito un símbolo entre mis manos o al cuello para pensar en ti.

Por todo cuanto me has dado y todo cuanto me das cada día.

Gracias.

KDLevin