Pienso en todo y en nada, esperando que mi mente no me la juegue y se ponga en mi contra.

Pienso en que nadie le enseña a uno que madurar consiste en ir asumiendo responsabilidades, poco a poco, para no tener que hacerlo de golpe una vez que la realidad te haya noqueado.

Pienso en la historia de las pisadas en la playa y pienso en Dios caminando junto a mí, y llevándome sobre sus hombros cuando de verdad lo necesito.

Pienso que quizás nunca entenderé este mundo, pero que hay que vivir en él de igual forma, haciéndolo lo mejor que se pueda.

Pienso mucho y, mientras tanto, intento que mis acciones estén alineadas con mis pensamientos.

Señor, espero que esta capacidad de pensar me sirva de algo y que por lo menos me ayude a salir adelante.

KDLevin

*Quiero enviar un saludo especial a todos aquéllos que estén pasando por un momento difícil actualmente. El optimismo es un reto, pero así es la vida: lo tomas o lo dejas. Yo opto por lo primero.