Al igual que uno aspira a ser quien uno es -no quien nadie te diga que seas- no vale la pena ni es bueno esperar que alguien sea como tú pretendes que sea.

Cada quien es como es; lo tomas o lo dejas. Si no te gusta como es alguien, tienes dos opciones: marcharte o aceptarlo.

Hay muchas decepciones que se pueden evitar; mucho malestar absurdo en el que uno se adentra, sin necesidad alguna.

Eso sí, si te quedas, no bases tu relación con esa persona en reproches. “Porque no has sido…”, “Porque no has hecho…”, “Porque no me diste…”.

De verdad que es perder el tiempo y la energía, llevándote a ti y a esa persona al rencor, al desencuentro… a una enfermedad espiritual crónica.

Nadie dijo que relacionarse con los demás sea siempre fácil. Justo por eso creo que hay que aprender a ser práctico.

KDLevin