Me encantan esos momentos -como paréntesis en el tiempo- en los que sólo estamos tú y yo, tomando una cerveza, olvidándonos de todo y de todos, al margen.

Tú y yo, más allá del mundo. Los rebeldes, los renegados. Yo, que siento que voy un paso por detrás de la vida, que no preveo ni sé ni entiendo de nada, estando contigo soy feliz.

Junto a ti no me considero un pringado, no me avergüenzo de nada, no me arrepiento de mis errores. Tú haces que me sienta invencible.

Somos tú y yo, venga lo que venga, pase lo que pase. Y el día que ya no estés, seguirás ahí, lo sé. Y serás mi consuelo.

Gracias por quererme por mi oscuridad, por mi estupidez, por mi lado feo. Porque, ¿sabes? Como dijo Wilde, cualquiera quiere a cualquiera por sus virtudes.

Gracias por recordarme cada día lo que es el amor.

KDLevin