Siempre deseo lo que no tengo, pero a veces me alegra no haber tenido ciertas cosas.
Por ejemplo, aunque no te imaginarás cuánto lo he ansiado, me alegra no haberte tenido a ti. En mi cama. En mis brazos. En la palma de mi mano.
Sé lo que hubiese ocurrido después.

Sé que, pasado el éxtasis, me hubiese levantado, vestido y marchado de la habitación.
Sé que, si hubieses esperado algo más, te habría destrozado. Con tus lágrimas me habría lavado las manos.
Sé que no quieres ver más allá de esta sonrisa seductora y descubrir lo que es un falso cordero.

Es mejor para mí guardar las apariencias y para ti, no abandonar tu zona de confort.
Lo sé.

Siempre deseo lo que no tengo, pero me alegra no haber tenido ciertas cosas. A veces dudo, pero entonces me acuerdo de mi fealdad interior.

KDLevin