No voy a hincharme las yemas de los dedos escribiendo que he leído muchos libros. No. He leído más bien pocos libros, pero lo que sí puedo afirmar es que todos me han dejado algo. Me han nutrido.
Hay uno en particular que, sin ser mi favorito, aún lo recuerdo con cariño. Me refiero a El honor perdido de Katharina Blum. Más allá de los líos con la prensa amarillista, me quedé con la visión de Katharina en su tiempo libre, conduciendo en soledad hasta la frontera, para tomarse una cerveza y luego regresar.
Lo soledad de Katharina. Igual que, por ejemplo, la de Jay Gatsby. Vi mi propia soledad reflejada en la de esos personajes con los que tanto disfruté en mi interior. 

Katharina, la próxima cerveza que me tome estando solo la beberé en tu nombre.

A todos, feliz Día del Libro 2016.

KDLevin