Mañana será el fin del mundo.
Qué buena noticia.
Aprovechemos entonces para mandar al carajo ciertas cosas,
cogernos de la mano
y romper esta maldita rutina que nos chupa la vida.
Seamos capaces de reír, haciéndole frente al pánico general.
Iremos a ese lugar que te dije, donde, de madrugada, nos haremos confesiones.
Pero antes cumpliremos nuestros sueños de comida rápida y chocolate.
Y helado.
Y toda muestra de cariño será poca.
Joder, por fin seremos libres“, pensaremos.
Y, entonces, cuando rompa el amanecer,
nos desintegraremos en un abrazo y desapareceremos en cuerpo.
En espíritu, seguiremos juntos por siempre.

Bye, bye. Sayonara, baby.

KDLevin