Thelma y Louise (Scott, 1991) es una de mis películas favoritas. No importa cuántas veces la vea; siempre me emociona. Me gusta la sensación de libertad. El no querer dar marcha atrás. Esa escena en la que Thelma le dice a Louise: “No nos dejemos coger“.

Creo que ya he escrito en algún post anterior respecto a mis creencias de que cada persona cuenta con dos recursos no renovables e intangibles: el tiempo y la energía. Hay un artículo del periodista, Manuel Vicent, que describe una idea parecida: Armario.

Supongo que lo que quiero decir es que la vida es demasiado fugaz e impredecible como para contaminar y atentar contra nuestro cuerpo. Demasiado, como para dejar que el lado perverso de la mente tome el control y nos torture.

Yo he pasado mi juventud buscando algunas cosas. Entre ellas, a mí mismo. He hecho muchas tonterías. He llegado tarde muchas veces. Me he creído más de lo que era. Me he equivocado. Pero aquí estoy.

Y la verdad es que me he cansado de gastar tiempo en actividades o personas que no siento que me dejen nada; a quienes no siento que pueda darles nada. Me he cansado de malgastar la energía en tonterías.

No sé lo que es madurar, pero sospecho que tiene que ver con aprender a utilizar esos recursos de forma inteligente. A cualquiera nos podría pasar lo que a Jean-Dominique Bauby; que, en un segundo, todo se vaya al carajo.

Menos mal que nunca es tarde para aprender.

KDLevin