Para Homer Simpson la felicidad consistía en ir al bar de Moe, tomarse unas diez cervezas, ir a casa y ‘darse arrumacos’ con Marge. Nada más y nada menos.

‘Felicidad’… pareciera un concepto más allá de lo humano y lo divino; inalcanzable e indescifrable.

¿Qué es la felicidad? Ni idea.

¿Qué es para mí? No lo sé.

Sólo sé que he sentido algo especial dentro de mí, algunas veces. Como cuando salía del instituto y me pasaba dos horas hablando por el móvil con mi abuela. Me encantaba ese momento del día en el que hablábamos de todo. Me ha ocurrido también con mi madre, en muchos de los momentos que hemos compartido juntos. Lo he experimentado alguna vez con alguna amistad, como con mi amiga G., en aquellas noches que salíamos a cenar, a beber y a quemar Madrid, sin pensar en nada más.

No sé lo que es la felicidad. Supongo que para cada uno supondrá algo distinto. Tampoco sé lo que significa ir tras ella. En mi caso, será que soy un simplón o un mediocre, pero no aspiro más que a tener una vida digna y sencilla, sin grandes lujos ni excentricidades. Disfrutar de lo que pueda, con salud, mientras pueda. Y, tal vez, sentir ocasionalmente esa emoción interna antes vivida con mi abuela, mi madre y mi amiga G.

Puede que vivir, hoy en día, no sea nada más que eso. Qué sé yo.

KDLevin