Oración de los perdidos

¿Podría yo clamar a ti, desde este lugar ajeno al sol?
¿Podrías tú mirar mi cara sucia, mis manos negras y mis rodillas magulladas?
¿No me darías la espalda, si no me la has dado ya?
¿Podrías ofrecerme tu mano, desde el otro confín del universo?
Desde allá, donde, junto a ti, habitan los puros y los rectos.

A mí, que hice de mi lengua una serpiente ondulante,
para recibir en ella la ardiente descarga de tu hijo descarriado.
A mí, que blasfemé, bailando en torno a él,
desnudo, con los ojos desorbitados; obsceno, trastornado.
A mí, que he escondido la maldad tras ésta, mi imagen de ángel.
A mí, que soy consciente de todo cuanto ahora expreso…
¿Podrías no abandonarme?
¿Acaso hay sitio en tu corazón para los que son como yo?
¿Para las bestias y las alimañas?

A ti, que moras allá, tan lejos de mi cloaca, te ruego:
hazme sentir que aún hay tiempo para la redención.

KDLevin

Camille Claudel

Por amor puse mi cama, quité las sábanas y te invité a saltar.
Por amor me entregué al pluriempleo, para hacerlo todo; para dártelo todo.
Polivalente, centré mis capacidades en ti, por amor.
Mi tiempo te lo di, por amor.
Mi energía fue tuya, por amor.
Mi amor, mi corazón… me desviví por ti, por dibujar en tu rostro la forma de una sonrisa; para que tus ojos color miel me endulzasen al mirarme.
Por amor serví de alfombra bajo tus pies.
Y, entonces, un buen día, me di cuenta de que el amor es otra cosa.

Menos mal.

KDLevin

Algún día te contaré

Algún día te contaré que en mi juventud llegué a una bifurcación. Al principio pensé: “Vale, hay tres posibles caminos…“. Al poco me di cuenta: “No, en realidad sólo hay dos, uno u otro, porque por éste que ahora piso ya no puedo seguir“.
Te contaré entonces que tuve que poner en una balanza pros y contras, y que no fue una decisión fácil, pero al final opté por uno.

Algún día te explicaré que hay decisiones que no basta sólo con tomarlas, sino que hay que mantenerlas, a pulso, cada día. Cada mañana, al despertarse, hay que pensar en ellas y retomar el compromiso.
Y puede que, para entonces, te adelante que en eso consiste el día a día; en ir tomando decisiones y en ir asumiendo responsabilidades.

Tú me preguntarás: “¿Es así de fácil?“. Yo sonreiré y te contestaré: “No, no es nada fácil. Y lo más complicado de todo es darse cuenta de que es así“.
Pero no te daré más pistas, para que lo descubras por ti mismo y un día seas tú el que se lo cuente a otro.

KDLevin

Lamento del Anticristo

¿Qué veo en mí, al mirar un espejo?
Más allá de este rostro,
supuestamente sereno,
veo que no se puede juzgar
sólo desde lo superfluo.

¿Qué veo en mí, en el reflejo?
Tentáculos de maldad; acechanza.
¿Me doy miedo?
No: ahí la desesperanza.
Me hice a la oscuridad rápido y sin esmero.

Pero me he cansado de mentir,
no fingiré ya ser cordero.
Sólo quiero regodearme entre el estiércol
y el fuego.

Me quito la camisa blanca,
me quedo en mis feos cueros.
Voy a mostrarme como soy…
estoy harto de esconderlo.

Y viviré en la soledad,
no del malo;
¡del sincero!
Y así será la eternidad…
no quiero ya seguir huyendo.

KDLevin

Triste

Te he odiado durante mucho tiempo, y de qué manera.
No pasa nada, ya sabes que soy así; mi habitat natural es la oscuridad.
Hubo un tiempo en el que caminamos en paralelo, o, al menos, yo lo sentí así.
Pero perdimos la sincronización. Es justo: tú tienes que vivir tu vida.
Te odio porque estoy triste; te odio porque sé en qué momento justo me soltaste.
Te odio porque yo te decepcioné, pero tú también me fallaste.
Porque tantas cosas te conté y ahora me arrepiento.
Porque las directrices que me diste no me han servido de nada.
Camino en círculos. Estoy perdido.
Soy una mala persona; sé que es feo el rencor, pero no puedo evitarlo.
Te odio porque siento que ya no puedo contar contigo.
No soy la persona que tú quisiste.
Y nunca lo seré.

KDLevin

Cruising

Te ves a ti mismo de rodillas, con los pantalones bajados, sudado, sintiendo aún el calor y la viscosidad de lo que él ha derramado sobre ti… labios, mejillas, cuello.

Él, ese hombre casado que pedía discreción absoluta; el mismo que te dijo: “Salgo yo primero, para que no se sospeche nada… no ha estado mal“. Ni siquiera te miró a los ojos antes de irse.

No ha estado mal“, dijo.

Chiquillo, este mensaje es para ti: Mereces más. Más que una asquerosa mamada en un zulo; más que un mal polvo rápido; más que un hipócrita que sólo ve en ti dos agujeros que destrozar.

Mereces mucho más. Pero, para que las cosas cambien, eres tú el que se lo tiene que creer en primer lugar.

Chiquillo, nada se te ha perdido en esos descampados donde todos quieren partirte en dos contra un árbol; en esos baños donde todos quieren usarte, para dejarte después tirado como el papel, entre la mierda y el meado.

Mereces mucho más, pero eres tú el que tiene que creer en sí mismo y valorarse.

Vales más que un posible Sida; que un culo roto; que unas arcadas; que la tristeza y la soledad que sientes ahora, viéndote a ti mismo de rodillas, con los pantalones bajados; con los restos de él, secándose ya sobre tu cara.

Piénsalo, nene. Y actúa.

KDLevin