Si hay que sincerarse, empezaré diciendo que nunca en verdad he querido coger este tren; yo quería ser como Peter Pan, para no abandonar jamás mi nebulosa.

Pero aquí estoy, corriendo hacia la estación mientras suena la alarma, indicando que el tren está por partir. Qué típico de mí es ir al límite.

Mi equipaje no es más que una mano delante y otra detrás. No tengo nada. He llegado a pensar que estoy vacío… pero tampoco puedo exagerar.

Porque sí tengo algo: este desastre que soy; este fracaso constante que aspira, algún día, a ser otra cosa. Algo más.

Y así, en pelota picada, sin esconder nada y con mi fea cara en alto, pondré mis pies sucios en el vagón.

Y, Señor, a partir de ahí tú dirás…

KDLevin