Y tú, ¿Qué aportas?

Los que somos creyentes -y los que no, también- constantemente pedimos cosas a nuestro(s) Dios(es), ya sea consciente o inconscientemente:

Quiero un trabajo estable con un buen salario
Quiero una casa bonita con terraza, piscina y aire acondicionado en verano
Quiero un coche
Quiero un seguro privado

Quiero… quiero… quiero…

Si no lo conseguimos -e, incluso, consiguiéndolo- nos ofuscamos; siempre queremos más y más y más…
Nos cruzamos de brazos, ponemos morros y nos dedicamos a bombardear el ambiente con nuestras quejas:

La vida es una mierda
Puta vida, puta suerte
Qué asco de vida y de mundo

Negativo… negativo… todo negativo…

La cuestión es: y uno, ¿Qué aporta? Vivimos pidiendo y esperando que la vida nos dé las oportunidades que ansiamos, pero ¿qué aportamos nosotros en el día a día al mundo? ¿Acaso cedemos nosotros nuestro granito de arena? No lo tengo yo nada claro (y, por supuesto, me incluyo).
Creo que cada día podría uno preguntarse, ¿qué estoy aportando? ¿Qué puedo aportar? Y, tal vez, las cosas empiecen a fluirle a uno en la vida, el día en que comience uno a ver un poquito más allá de su nariz.

Pedimos y pedimos; esperamos y esperamos. Pero, mientras tanto, tú, ¿qué aportas?

KDLevin

2 pensamientos en “Y tú, ¿Qué aportas?”

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