Perdona si sonrío, cuando me propones esta gimnasia imposible; estos ángulos que se salen de la escala normal.

Espero que no se rompan las tablas de la cama; espero no romperte yo a ti, aunque me lo pides.

Observo mi sudor llover sobre tu rostro, mientras me preguntas: “¿En qué piensas?“. Sí, he estado distraído.

Verbalizo una obscenidad, para no ofender tu ego. Pero en realidad pienso: “¿Qué se sentirá?“.

Cuando no se trata sólo de la carne, ¿cómo será?

Cuando esto no se convierta en el mero recuerdo de una experiencia aislada, ¿cómo será?

Cuando, de repente, le salga a uno decir “te quiero“, ¿qué se sentirá?

Acabaremos y me iré. Y ya está.

¿Qué se sentirá cuando, después de hacerlo, no regrese a uno la soledad?

KDLevin