Prímulas

Yo llegué a pensar que el jardín de mi casa estaba maldito, pues la primavera fue hosca, seca y no tuvo colores para mí.
Lo regué con agua de manantial; con sudor de horas interminables de trabajo; con lágrimas de impaciencia.
Y nada.

Pensé que sólo vería retoños mi espíritu, el día que mi cuerpo inerte abonare los suelos.
Sin embargo, en mi corazón ha nacido un inesperado regocijo: han nacido prímulas. Bellas prímulas que han llenado mis ojos con el arco iris.
Y lavandas, para aromatizar mis despertares.
Y las rosas más elegantes; y peonías; y azucenas…

Llegué a temer que no volverían a mis oídos los zumbidos de abejas. Los colibrís.
Llegué a pensar…
Pero no, no es mi jardín estéril.

Ahora, un mensaje para quién quiera entender: a veces puede tardar en llegar la cosecha, pero no os preocupéis. Quizás como yo, el día menos pensado, os veréis llorando de alegría, entre los nuevos retoños de vuestro terreno.

KDLevin

 

Todo irá bien

En la noche más oscura y nublada,
una estrella consigue filtrar su luz
desde una época remota.
Notamos la caricia de un ángel
y nos sentimos reconfortados.

En la soledad hay algo que seca nuestras lágrimas
y apoya su mano en nuestros hombros cansados,
como un amigo invisible que jamás nos abandona.

En la noche más oscura y nublada,
la luna sigue estando ahí.
Y una sonrisa sobrevive bajo las costillas rotas.

Algo que nos anima a seguir.
Un ángel nos susurra al oído
esa canción que nos hace sentir bien.

Un té caliente en un paisaje frío;
un abrazo en la desolación;
la promesa de que todo irá bien.

Incluso en las noches más oscuras y nubladas,
al menos una estrella logra filtrar su luz.

KDLevin

Volcán

Desde hace meses lo noto, revolviéndose en mi interior.
Tengo miedo porque sé que, si se produce la erupción, todo cambiará. Cada quien seguirá su camino.
Ya vacías mis entrañas de las lavas milenarias condensadas, respiraré aliviado.
Pero todo habrá cambiado, sí, para siempre quizás.
Seguirse o no a sí mismo, ésa es la cuestión; escuchar o ignorar el grito que hay dentro de uno.
Siento el fuego en mi pecho y me tapo la boca y me escondo de todos. Aunque esta calma falsa no durará.
Temo y a la vez ansío el día del volcán.
Tengo miedo, pero ya no hay vuelta atrás.

KDLevin

Bondage, Discipline…

Muchos dirían que hay una cierta brutalidad morbosa en mis actos; que algo no funciona correctamente en mi mente perversa. Pero no es así.

Hay filosofía (de tocador, como escribió Sade). Mano dura. Disciplina. Pero mucho amor. Es un código que sólo entendemos tú y yo.

Por eso una vez te hablé del beso del dragón, y te vi llegar al placer a través del camino de las espinas. Tu sexo olía a perfume.

Por eso me dejé hacer, colgado de aquellas cuerdas lúbricas; aquellas pinzas. En la dureza de tu voz había amor; en la marca que dejó la palma de tu mano en mi mejilla.

Nadie lo entiende, pero es una conexión intelectual.

Un día quizás juegue a no decir la palabra. Y no pararás, así son las reglas. Entonces moriré… de amor.

Con la tortura eterna de mi ausencia, te diré lo que significas para mí. Y en el negro del cuero áspero verás las estrellas.

Y, con las manos esposadas, hallarás en esa luz celestial mi sonrisa. Toda para ti.

Nadie lo sabe. (B)Pero (D)esto (S)es (M)amor.

KDLevin

 

Esperanza

La esperanza es al espíritu lo que el oxígeno, al cuerpo.

Mientras hay vida, hay esperanza, igual que, mientras hay piernas, se puede caminar.

Es la gasolina que alimenta nuestro motor de vida, nuestras ganas de seguir adelante.

Yo no sé si creer en paraísos en la tierra, pero he tenido la suerte de vivir en sitios donde he optado a ciertas oportunidades. Y nací en el seno de una familia que me formó y motivó para perseguir esas opciones. Una familia que me ama.

Desconozco lo que es nacer en un país roto, y asumir las riendas de una vida sin perspectivas donde el mundo te da la espalda, muy lejos de los finales felices made in Hollywood.

Muchos grandes héroes de la historia (y de la intrahistoria) se dejaron uñas y dedos escalando ese muro, mientras que yo tuve la suerte de nacer ya en lo alto. Es cierto que también he tenido (y tendré) que luchar, pero nunca será lo mismo.

Por ello doy hoy gracias. Gracias a todos aquellos que se dejaron la vida para que los que vivimos ahora disfrutemos de lo que disfrutamos. Gracias a todo lo que ha luchado mi familia, puedo aspirar hoy a lo que ellos sólo pudieron soñar.

Y gracias a Dios, porque tengo esperanza.

Y quiero vivir.

KDLevin

Aquella primera noche en el bosque

Hace pocos días fui de excursión al bosque con unos amigos y se nos hizo de noche. Siendo verano, afortunadamente no refrescó demasiado, pese a estar en plena naturaleza. Uno de ellos (el más cobardica) estaba de lo más inquieto, ya que le daba miedo pernoctar allí. Los demás se reían de él; yo sólo sonreía y miraba al suelo.

Bajo las estrellas, empezaron ellos a contar historias de miedo, de fantasmas. Bebimos algunas cervezas y al final se durmieron. Yo no podía pegar ojo. No podía. Nadie, ni mucho menos ellos, podían imaginar lo que aquel bosque y yo teníamos en común.

 


Ninguno de ellos sabía lo que fue para mí haberte sentido, pocos años atrás, entrando y saliendo de mi cuerpo, a un ritmo frenético, mientras las aves, las hormigas y los árboles nos observaban con distancia y respeto. El bosque nos guardó el secreto de aquella primera experiencia.

Aún me perturba recordar la visión de tu desnudez, tu aroma en mi nariz, tu lengua buscando la mía. Yo había ido a visitarte y… ocurrió. Perdimos la noción del tiempo. Nuestras ropas, mezcladas, quedaron echas un batiburrillo sobre la hierba. No había eco que devolviese mis gemidos, como un boomerang.

Ya no sé cuántos orgamos se elevaron al universo, en aquella primera noche en la que tampoco pegué ojo. Después de que me dieses la espalda y te fueses, me prometí deshacerme de los recuerdos, salvo por los de aquella vez.


 

Mis amigos dormían y una leve brisa llegó a mí desde las copas de los árboles, como si de un mensaje se tratase: “No dejes que se te escape esa lágrima rebelde. Yo guardo tu secreto, chiquillo. No guardes tú el dolor“.

Hacía tiempo que no venía al bosque, pero hoy por fin me sentí preparado para volver, y que el recuerdo de tu aliento en mi cuello no me partiese en dos. Supongo que al fin estoy superando aquella historia.

Debe de ser cierto eso que dicen sobre que el primer corte es el más profundo.

KDLevin