No tengo la cabeza para pensar en cuerpos calientes.
De hecho, tengo jaqueca.
Hace demasiado calor.

Podrías matarme, si te acercas;
tendría lugar una combustión espontánea.

Pareciera que el verano no está hecho para mi sexualidad;
la piel me escuece, el ventilador no es suficiente.

No está el verano hecho para señoritos de la corte…
¡Pero si yo palidecía mi rostro con polvos de arroz!

No me mires…
tus ojos me sonríen: “¿Quieres…?

¡No! ¡Me duele la cabeza! Tendrás que esperar al invierno, mi amor…

De vivir en un país que fuese así todo el año,
me hubiese metido a un monasterio hace tiempo…

¡Maldito sea este calor!

KDLevin