La esperanza es al espíritu lo que el oxígeno, al cuerpo.

Mientras hay vida, hay esperanza, igual que, mientras hay piernas, se puede caminar.

Es la gasolina que alimenta nuestro motor de vida, nuestras ganas de seguir adelante.

Yo no sé si creer en paraísos en la tierra, pero he tenido la suerte de vivir en sitios donde he optado a ciertas oportunidades. Y nací en el seno de una familia que me formó y motivó para perseguir esas opciones. Una familia que me ama.

Desconozco lo que es nacer en un país roto, y asumir las riendas de una vida sin perspectivas donde el mundo te da la espalda, muy lejos de los finales felices made in Hollywood.

Muchos grandes héroes de la historia (y de la intrahistoria) se dejaron uñas y dedos escalando ese muro, mientras que yo tuve la suerte de nacer ya en lo alto. Es cierto que también he tenido (y tendré) que luchar, pero nunca será lo mismo.

Por ello doy hoy gracias. Gracias a todos aquellos que se dejaron la vida para que los que vivimos ahora disfrutemos de lo que disfrutamos. Gracias a todo lo que ha luchado mi familia, puedo aspirar hoy a lo que ellos sólo pudieron soñar.

Y gracias a Dios, porque tengo esperanza.

Y quiero vivir.

KDLevin