Desde hace meses lo noto, revolviéndose en mi interior.
Tengo miedo porque sé que, si se produce la erupción, todo cambiará. Cada quien seguirá su camino.
Ya vacías mis entrañas de las lavas milenarias condensadas, respiraré aliviado.
Pero todo habrá cambiado, sí, para siempre quizás.
Seguirse o no a sí mismo, ésa es la cuestión; escuchar o ignorar el grito que hay dentro de uno.
Siento el fuego en mi pecho y me tapo la boca y me escondo de todos. Aunque esta calma falsa no durará.
Temo y a la vez ansío el día del volcán.
Tengo miedo, pero ya no hay vuelta atrás.

KDLevin