En la noche más oscura y nublada,
una estrella consigue filtrar su luz
desde una época remota.
Notamos la caricia de un ángel
y nos sentimos reconfortados.

En la soledad hay algo que seca nuestras lágrimas
y apoya su mano en nuestros hombros cansados,
como un amigo invisible que jamás nos abandona.

En la noche más oscura y nublada,
la luna sigue estando ahí.
Y una sonrisa sobrevive bajo las costillas rotas.

Algo que nos anima a seguir.
Un ángel nos susurra al oído
esa canción que nos hace sentir bien.

Un té caliente en un paisaje frío;
un abrazo en la desolación;
la promesa de que todo irá bien.

Incluso en las noches más oscuras y nubladas,
al menos una estrella logra filtrar su luz.

KDLevin