La justicia empieza en el acto.

La palabra, volátil, se eleva como el humo en el aire, sin que podamos capturarla, para encerrarla e impedir que vuelva a salir.

Hoy quiero responder a ese gesto cansado, desganado, a esas palabras desagradables, con una caricia.

Hace poco leí que todos en esta vida libramos una batalla y que no todos los días uno se siente vencedor. Cierto.

No sé cuál es tu historia; porqué esas ojeras son tan oscuras; porqué te cuesta tan poco elevar el tono de voz.

Pero quiero demostrarte que aquí, a pocos pasos de ti, camino yo también.

Y te comprendo.

KDLevin