Lo que iba a ser, nunca será.
¿Qué deparará, si no, el destino?
No habrá dos cervezas entre nosotros, ni risas, ni más…
ya se fue, tal como vino.

La ilusión se me ha roto tantas veces
que ya evolucionó y se hizo flexible,
y, esta vez, ya no me dolió.

Una lástima“, digo,
dejo escapar un bostezo,
y me sorprende mi propia levedad.

Lo que iba a ser, nunca será
y, al final, a nadie le importa.

KDLevin