Lo que necesites de mí

Toma lo que necesites de mí. Después, podrás irte.

Sangre, para tus impulsos vampíricos. Lo compensaré.
Un hombro, para apoyar tu cabeza cansada. Dispongo de él.
Una mano, para llenar tu hambre de cariño. Te la prestaré.
Un plato más en mi mesa, a la hora de comer.
Una sonrisa.
Una hora con dos ojos que observen y dos orejas que escuchen.
Un amigo.
Un amante.
Un hermano.
Un padre.
Un hijo.
Un trocito de corazón. Ya lo regeneraré.

Toma lo que necesites y después, si quieres, vete.
No hace falta que mires atrás.

Ha sido un placer.

KDLevin

Vivo

Serían poco más de las 6 cuando desperté. El silencio era maravilloso. El cielo lucía ese extraño color indefinido, que surge cuando ya no es de noche pero tampoco de día.
Estoy vivo“, pensé. Sentía algo de frío, pero me gustaba. Caminé unos pasos y me detuve. A lo lejos, el sol empezaba a despuntar, y un rayo dorado acarició mi rostro.
Estoy vivo“. La emoción se apoderó de mí; las lágrimas inundaron mis ojos y tuve que taparme la boca con las manos para reprimir un sollozo.
Cinco metro atrás yacía mi cuerpo. Los ojos en blanco; la piel seca; un trozo de cuerda en torno al bíceps y una aguja enterrada en el antebrazo.
Nunca me había sentido tan vivo como en ese momento. Tan libre.
Finalmente, dejé que las lágrimas corrieran y empecé a caminar hacia el sol.

KDLevin

Enfermedades del espíritu

Hay un cáncer del espíritu llamado egoísmo, que lo hunde en el agujero negro, sin fondo, del “yo, yo, yo…

Afecta a la memoria: uno olvida que para recibir hay que dar; para cosechar, antes se ha tenido que sembrar, regar y cuidar todos los días un terreno

Afecta al rumbo: se pierde el norte, los objetivos, el porqué. Todo es “pobre de mí que no tengo“, “pobre de mí, que no me dan“, “pobrecito yo“… hasta que el victimismo ciega por completo

Afecta a todo, pues al final sólo queda una inmensa soledad.

Hay enfermedades del espíritu mucho más graves que las del cuerpo. Quizás no maten, pero -peor- hacen que la vida pierda su sentido.

KDLevin 

Mañana

‘Mañana’ es mi palabra favorita.

Procrastinar es un don.

Mañana haré, mañana cambiaré.

Y se me olvida que mañana no existe.

Me paraliza el miedo: “¿Qué pasará mañana?

Digo: “Hoy, la última vez; mañana lo dejo

Mañana no existe, aunque la vida parezca eterna.

Planes, miedos, incertidumbre.

Mañana seré…

Y mañana mi hoy será un ayer perdido.

KDLevin