Hay un cáncer del espíritu llamado egoísmo, que lo hunde en el agujero negro, sin fondo, del “yo, yo, yo…

Afecta a la memoria: uno olvida que para recibir hay que dar; para cosechar, antes se ha tenido que sembrar, regar y cuidar todos los días un terreno

Afecta al rumbo: se pierde el norte, los objetivos, el porqué. Todo es “pobre de mí que no tengo“, “pobre de mí, que no me dan“, “pobrecito yo“… hasta que el victimismo ciega por completo

Afecta a todo, pues al final sólo queda una inmensa soledad.

Hay enfermedades del espíritu mucho más graves que las del cuerpo. Quizás no maten, pero -peor- hacen que la vida pierda su sentido.

KDLevin