En tus días duros
yo no estuve ahí.
En mis días grises
no supe de ti.

Para qué fingir entonces,
sentados a esta mesa,
que hay algo en común.

No más sonrisas falsas
ni superficialidades,
por favor.

Tú quédate ahí,
no hace falta que te levantes.
Pero me tengo que ir,
al fin y al cabo la vida es corta.

Cada uno por su camino,
sin sentirnos resentidos
ni mentir.

Para qué luchar por algo
que quizás nunca existió.
No tenemos que gustarnos,
ni obligarnos a ser amigos.

En tus días duros
yo no estaré ahí.
En mis días grises
no sabré de ti.

Y está bien, ¿sabes?
A estas alturas,
para qué fingir.

KDLevin