Qué poco sabemos de la gente. Ni siquiera conocemos a los más allegados. Qué pena tan grande.

Mi corazón se rompió, hermano. Mi amigo. Mi…
Mamá nunca volverá a estar entera. Este vacío que nos dejaste… ¡Mierda! No puedo escribirlo. Esta herida que hay dentro de mí nunca sanará.
Pero investigué. Tú siempre me dijiste que tenía buen ojo, Christian; que bien valdría para poli. Joder, y tanto que te hice caso.
Que te encontrasen desangrado en aquel baño, magullado, con lo que te habían hecho… mamá casi se vuelve loca. No sé cuántas semanas estuvimos sin dormir. Nunca más podremos descansar.
¿Por qué nunca me lo contaste? Te habría ayudado. Lo habría intentado.

Averigüé que llevabas un año haciendo eso. Te ibas al salir de clase a esos baños… a esos rincones. Siempre con hombres mayores. ¿Buscabas a papá? ¿Un cariño que compensase al del hijo de puta que nos abandonó?
Hubo uno que se hizo estable. Al principio te dijo que simplemente le gustaba fuerte, pero la cosa pronto pasó del marrón oscuro al negro. Ahora entiendo porqué le mentiste a mamá aquella vez. “Una pelea con un gilipollas en el instituto“. Yo sabía que nunca te habías pegado con nadie, pero me callé… me callé como una puta. ¡Joder! Si tan sólo hubiese hablado entonces…

Seguí investigando. Hermano, en ese pozo sin fondo de dolor que tenías dentro, del que nadie sabía nada, metiste a un puto cerdo. A un psicópata con una doble vida casi perfecta… mujer y trabajo de cara al público, follacríos sádico en la intimidad. Digo ‘casi perfecta’, porque nunca pudo imaginar que me tenías a mí. Aun muerto tú, yo seguía allí, para ti. Siempre.
Lo descubrí… y le contacté. Le calenté como imaginé que se calienta a los pervertidos como él… y acerté. Excité su mente. Le llené de ganas de destrozarme.
Y quedamos.

Hermano… ¿por qué? ¿Por qué lo permitiste? ¿Valió la pena lo de los azulejos y tu cabeza? ¿Lo que te hizo por detrás? No lo entiendo.
Tuve que dejar que sintiese que tenía el control. Parecía una bestia. Pero no llegó a violarme, hermano, no te preocupes.
Antes de eso lo maté.
Así de simple. Pasó muy rápido. Rajé a ese puto cerdo de arriba abajo. Después me puse a chillar y llamé a la policía.

Pobre chiquillo… un mariquita a punto de seguir los pasos de su hermano mayor… éste tuvo más suerte… fue en defensa propia“.
Tuve que hacerlo. Y sé que eso no hará que vuelvas con nosotros. Ni despejará las mil incógnitas. Ni hará que me sienta mejor. Ya nunca volveré a sentirme mejor.
Sencillamente tuve que investigar. Porque soy tu poli. Tu hermano. Porque te quiero tantísimo… y sólo espero… no sé… sólo espero volver a verte algún día.

Hasta entonces, guárdame el secreto sobre lo que ocurrió en realidad. A nadie más le incumbe.

KDLevin