Si alguna vez el destino nos volviese a reunir,
te diría: “¡Cuánto lo siento!”.
Si a nuestras vidas les diera por volver a coincidir,
te daría ese beso…

Ese beso que una vez me dijiste: “No me des,
o ya nunca podré vivir sin él”.
Qué tonto fui,
que sólo me di cuenta de lo que perdí,
cuando ya te habías ido…

Rocío,
pienso en ti,
con tantas cosas por decir,
que pierdo el juicio.

Qué afortunado aquel,
que junto a ti ahora esté
y reciba tu cariño.

Perdóname la inmadurez,
ojalá que me recuerdes
sin hastío.

Alguna vez, si existe Dios, compensaré
lo que en su día eché al vacío.

KDLevin