Ven a jugar conmigo,
huyamos de Hamelín.
Aquí no ha quedado nada
para ti ni para mí.

Abre bien esas pupilas,
que vamos a la oscuridad.
No tengas miedo; así podremos
ver las estrellas brillar.

Abre la boca y saca la lengua:
recibirás la comunión.
Cierra los ojos e inspira hondo,
tal vez percibas a un diós.

Hallemos el camino de baldosas amarillas
siguiendo la línea de los polvos mágicos.
Nos esconderemos en las tierras de Oz,
para que nadie pueda encontrarnos.

Allá, donde no llegan los rayos del sol;
donde nunca más sonará un despertador;
donde no surjan inesperadas lógicas
que revienten nuestra ilusión.

Ven, sigamos el eco de la flauta,
las huellas de los niños,
el olor de las ratas.

Acércate, ven a jugar conmigo,
huyamos, crucemos la alambrada
hacia allá, donde no existe el destino.

KDLevin