Archivo de la categoría: Reflexiones

La paz es fácil

Hacer la paz es fácil. Dejar que fluyan las opiniones y los pensamientos, esparcidos por el aire alrededor. Caminar y dejar que los demás lo hagan también. Intervenir, si te lo piden. Si no, dejar ser. Dejarse ser. Escuchar los sonidos de la tierra, desde el silencio del espíritu; el manantial es una sinfonía. Sentir el sol en la piel. Ser uno con el equilibrio del universo. Aceptar. Disfrutar, sin miedo.
La paz es mucho más sencilla de practicar de lo que se cree, aunque casi siempre tendamos al otro extremo.

KDLevin

Las humanidades en el siglo XXI y más allá

Cuando terminé la licenciatura en periodismo, me topé de bruces con la misma realidad que el resto de mis compañeros de promoción: una tasa de paro de más del 20 por ciento y un sector -el de la prensa- especialmente golpeado por la crisis y la explosión de las tecnologías de la información. Y eso que yo, al menos, contaba con un ‘as en la manga’; llevaba ya meses trabajando como becario para una agencia de marketing en la que luego me quedé, contratado como Community Manager, a media jornada.
Empecé a preguntarme: “¿Por qué elegí esa carrera y no otra más útil y práctica?“. Me arrepentí de haberme decantado por Humanidades, como mi opción para bachillerato, pese a lo mucho que había disfrutado y aprendido en su momento. Deseé ser capaz de dar marcha atrás en el tiempo, para optar por ciencias.

Actualmente trabajo a jornada completa en algo que no tiene nada que ver con mis estudios y ‘me doy con un canto en los dientes’. Sin embargo, mi opinión sobre mi trayectoria curricular ahora es distinta. Ya no me arrepiento de mis decisiones.
Hoy fui al cine a ver una película que, por cierto, me ha fascinado –Verónica (Plaza, 2017)- y, en una de sus secuencias, uno de los personajes le dice a otro: “Ya sabrás lo que es una metáfora“. En clase de lengua y literatura, uno aprende, en efecto, lo que es una metáfora, además de otras cosas que van mucho más allá. Por ejemplo, qué nos caracteriza y une a los seres humanos. Cuando uno lee una obra de Tolstói, de Platón o de Murakami, uno se puede identificar con lo que sentían o pensaban ellos, cada uno perteneciente a un momento histórico, área geográfica y cultura diferentes. ¿Cómo es posible? Lo es, porque nos conecta lo que llevamos por dentro y que luego plasmamos en lienzos, hojas de papel o partituras.

Mi abuela inculcó en mí la poesía; ella, que fue profesora de educación secundaria de lengua, literatura y latín, en Venezuela -nuestro país-, fue la primera en enseñarme la belleza de las disciplinas humanísticas. Porque el objetivo de éstas -como bien indica la propia palabra- es -o debería ser- humanizar; recordarnos nuestra naturaleza, con lo bueno y lo malo que tenemos en común, obviando barreras lingüísticas, temporales o de cualquier otra índole.
Aunque vivamos en una sociedad que depende y gira en torno a la tecnología -lo cual tiene aspectos muy positivos- ‘las letras’ nunca perderán su vigencia e interés. Quizás el día de mañana compartamos el mercado laboral con robots, pero las personas siempre seremos mucho más que máquinas.
Las humanidades estarán ahí para recordárnoslo e invitarnos a reflexionar.

KDLevin

Gran Hermano

Bienvenido sea a mis aposentos el Gran Hermano.
Lo invito a que me observe, en camiseta y calzoncillos, en la penumbra, a casi cuarenta grados, sudando.
Que pinche mis teléfonos, fijo y móvil.
Que se meta bajo la sábana, de noche.
Le entrego una copia de mi documento de identidad; le hablo con franqueza de mis frustraciones y patetismos; le enseño mi fea cara, mal afeitada, con ojeras y puntos negros.
Me expongo en Facebook, Twitter, Instagram, Google… como si fuese Cristo, a la vista de todos, clavado en la cruz.
Me da igual que me escrute; existe un espacio intangible en mi mente que nunca penetrará.
Del resto, nada tengo que ocultar.

KDLevin

A ti, si me lees

Siempre voy a estar aquí. Aunque tú decidas alejarte y, quizás, no volver jamás.
Siempre habrá una puerta abierta para ti; un cariño especial.
Porque nadie me había tocado por dentro con tanta delicadeza.
Porque besaste mis cicatrices por dentro y por fuera, y me hiciste sentir.
Porque fuiste a buscarme al fin del mundo, sin importar nada, para llevarme tu ternura y algo de comer.

Perdóname por no ser capaz de darte lo que necesitas. Lo que tanto anhelas.
Perdóname.
Ojalá la vida te dé toda la felicidad que te mereces.

Pase lo que pase, aquí estaré. Y siempre te voy a querer.

KDLevin

Se acabó el miedo

Sé quién soy.
Tengo mis responsabilidades asumidas.
Tengo disciplina para el día a día.
Ante el porvenir, mi boca esboza una sonrisa.
No necesito ir de… ni demostrar qué… porque los actos son mi otra lengua materna;
con ellos hablo de mí; de dónde vengo, qué tipo de persona quiero llegar a ser.

Sé quién soy.
En un cruce de caminos algo en mí me dice: “es por ahí“. Y confío.
Atravieso el pantano sin que el barro me salpique;
el desierto, sin que la sed me desquicie.
Tengo las cuentas claras, nada que ocultar,
todo por vivir.

Sé quién soy.
Se acabó el miedo.

KDLevin

Un precio

Padre, ya he recogido mis cosas y me dirijo a la salida; sé que es el precio a pagar tras morder la manzana.

Perdóname, Padre, de verdad, por no haber sido capaz de resistir la tentación y quedarme en el Edén según tus planes.

Tú, que lees mi mente y mi corazón, sabes que no puedo tomar un rumbo que no sea el mío; lamento la naturaleza rebelde de este polvo que me conforma, pero soy así.

Quiero creer que, pese a que no soy lo que tú quieres, no me abandonarás; que seguirás velando por mí, incluso allá fuera.

No puedo sino seguirme a mí mismo, Padre, vaya dónde vaya.
Ojalá tu luz ilumine mis pasos ahora y siempre.

KDLevin