Qué decir sobre el fracaso

Qué decir sobre el fracaso más allá de que parece ser la mejor escuela.

Parece que uno no aprende si no es de la caída; del golpe; de la herida.

No hay espacio para la vergüenza cuando hay honestidad. Fracasé, y ya está. Me equivoqué.

Dicen que el verdadero reto es levantarse.

Supongo que será verdad.

También dicen que la esperanza es lo último que se pierde.

Esperanza de salir adelante.

Menos mal.

KDLevin

Madrid

Soy un estúpido. Soy el típico estúpido que añora lo que dejó atrás, aunque se quejase cuando lo tenía en sus manos.

Madrid,

echo de menos la hora del día cuando el sol se ha ocultado pero aún no es de noche. La misma hora en la que, en verano, el calor aún emana del suelo y uno se plantea: “Madre mía, esta noche va a costar conciliar el sueño”.

echo de menos pasear mi soledad por tus calles; la delicadeza de esos rincones que me vieron pasar sin criticarme, aceptándome como soy.

echo de menos las largas caminatas con mi madre; la aventura de colarse por debajo de una verja metálica; las risas; el amor para siempre.

echo de menos los sueños, cuando eran sueños en mi habitación. Cuando creía ser un adulto, siendo en realidad un niño. Cuando creía que sabía de la vida y, en realidad, no sabía una mierda.

Soy un estúpido, Madrid. Porque se me llenan los ojos de lágrimas escribiendo esto. Porque el sentimiento es caprichoso y más aún en las personas como yo.

Cómo cuesta aceptar a veces que el tiempo es un hijo de puta que no vuelve. O quizás el hijo de puta fui yo, por las decisiones que tomé en su momento. Por no valorar ese tiempo que ya pasó. ¿No lo valoré? Quién sabe.

Creo que sólo Dios sabe de esa historia que escribimos entre tú y yo.

Qué más puedo decir, Madrid. Qué más puedo decir.

KDLevin

A trompicones

Quizás sea un ‘lugar común’ decir que vivimos tiempos extraños; todo va demasiado rápido. Naces e inmediatamente tienes que formar parte del mundo; parte de esta sociedad que espera mucho de ti; que te conviertas en una persona productiva, responsable y de bien.

Tienes que formarte, tienes que ver mundo, tienes que ser competitivo, tienes que… tienes que…

El ritmo es trepidante y, a veces, uno se pregunta: ¿Cuál es el objetivo? ¿A dónde va todo esto?

Cuando estudiaba periodismo en la universidad, un compañero me dijo: “No sé cuál es el fin de todo esto; el sentido de la vida”. Yo le contesté: “Vivirla”.

Yo creo fervientemente en la libertad. En que todos, dentro de mayores o menores limitaciones, tenemos la potestad de elegir qué camino queremos seguir.

A veces lo rápido que va todo me despista, pero entonces me planteo que lo importante es hacerlo lo mejor que pueda, siempre, para, sea cual sea el resultado, tener la tranquilidad de que hice cuanto pude. El resto, supongo, es cuestión de fe y de paciencia.

Sigo creyendo que el sentido de la vida es vivirla; que nos lleve donde nos tenga que llevar. Aunque sea a trompicones.

Sigo creyendo en la libertad.

KDLevin 

Equivocarse

Hay errores de errores, pero lo más difícil es reconocer y aceptar que uno se equivocó.

Uno toma decisiones pensando o sin pensar; cuando uno piensa antes de decidir, se supone que uno creía estar en lo correcto. Por eso es duro asumir una equivocación, por muy natural que sea el errar.

En cualquier caso, una vez asumido el fallo, creo que lo más importante es aprender a vivir con las consecuencias, mirando atrás con dignidad.

Y perdonarse a uno mismo.

KDLevin 

Crecer

Yo creo que la vida tiene que ver con aquello en lo que inviertes tu tiempo y tu energía. Tanto el tiempo como la energía, en mi opinión, son los recursos más importantes que tenemos. Y no son renovables.

Todos vamos a morir. Todos tenemos fecha de caducidad, que llegará antes o después. Pero, aún así, cuánto tiempo y cuánta energía perdemos en el camino.

Crecer no es fácil. Es complicado acallar esa voz de Peter Pan que te invita a no hacerlo jamás; a vivir perennemente en esa etapa para muchos (incluido yo) mágica, despreocupada.

Pero la realidad llama, aunque uno quiera mirar hacia otro lado. Y llama cada día. Y la vida pasa. Y uno se da cuenta de que, si no agarras el toro por los cuernos, el toro te arrolla.

El otro día pensaba que, aunque pese, uno no puede volver atrás. Lo que se hizo, queda para siempre en el pasado y hay que aprender a vivir con ello.

Por eso, pienso que lo importante es ser conscientes de lo que se hace ahora, de en qué se invierte el tiempo y la energía ahora, para después no mirar hacia atrás con tristeza o rabia, pensando: “Ojala pudiese volver atrás…”

A veces incluso puedo entender que algunas personas se den a la bebida o a las drogas, alojándose en la ficción, en la irrealidad; o, simplemente, aislándose de la realidad de su entorno.

Porque no siempre es fácil. Y creo que lo más difícil es tener el coraje de vivir. Admiro a la gente que, desde niños, aprenden a la fuerza a ser valientes, porque yo aún no lo soy.

Tengo 25 años y no me cuesta admitir que soy un cobarde. Pero cada día intento luchar contra el miedo, para elegir la vida, para crecer. Para tomar yo al toro por los cuernos.

Esto va para todos los corazones que, al leer esto, puedan sentirse identificados.

Crecer es difícil. La vida no siempre es fácil. Pero merece la pena el esfuerzo.

KDLevin