Archivo de la etiqueta: Crecer

Se acabó el miedo

Sé quién soy.
Tengo mis responsabilidades asumidas.
Tengo disciplina para el día a día.
Ante el porvenir, mi boca esboza una sonrisa.
No necesito ir de… ni demostrar qué… porque los actos son mi otra lengua materna;
con ellos hablo de mí; de dónde vengo, qué tipo de persona quiero llegar a ser.

Sé quién soy.
En un cruce de caminos algo en mí me dice: “es por ahí“. Y confío.
Atravieso el pantano sin que el barro me salpique;
el desierto, sin que la sed me desquicie.
Tengo las cuentas claras, nada que ocultar,
todo por vivir.

Sé quién soy.
Se acabó el miedo.

KDLevin

Deja ir

Puedo vivir estancado en reproches a ti, a mí mismo. Asfixiado en la amargura, como un vagón del metro en hora punta que no avanza, sino que se queda parado en medio del túnel. Puedo vivir odiándote, odiándome; mirando al pasado con rabia, tristeza, ansias de volver y ‘corregir’ ciertas cosas.
O puedo vivir aceptando que es inútil; asumiendo; perdonando. Perdonándome. Mirando en torno a mí; mirando hacia adelante.
Qué fácil es decir: “Deja ir“. Qué complicado es practicarlo.
Pero el día de hoy no se repetirá, cuando se acabe, y los resentimientos me roban la energía, como pequeñas sanguijuelas dentro de mí. Llevan haciéndolo ya mucho tiempo.
Sólo quiero vivir. Sentir que esta vida es mía. Aspirar a ser feliz.

KDLevin

Soy

Qué esconder…
Por qué avergonzarme de aquello que me hace humano; que me hace ser quien soy.
Lo que fui, por dónde caminé, en qué tramos tropecé.
Por qué esconder las inseguridades del eterno niño que se adentra en el salvaje mundo de los adultos.
Por qué ocultar el miedo que siento, cuando observo ese abismo abstracto llamado futuro.
Soy sensible; vulnerable. Tengo muchos defectos.
Pero porqué guardar del mundo lo que soy. ¿Para protegerme?

Si el mundo embiste, que se parta los cuernos contra mí.
Soy lo que soy, pero nada podrá conmigo.

KDLevin

Para mí

Suelta aquello que no puedes entender y que te causa pesar e incertidumbre.
Libérate de resentimientos e inseguridades.
Acepta el pasado sin resquemor y aprende de él.
Abre tu mente, tu espíritu y tu corazón a la experiencia y al tiempo.
Sé humilde. Sé valiente. Sé paciente.
Déjate ser.
Y deja a todo lo demás fluir.

Todo irá bien.

KDLevin

Experiencia

Siento que no es el pensamiento, sino la experiencia la maestra en la vida.
La idea versus la acción.

Las palabras vuelan con el viento, como un globo, salvo que haya hechos detrás, sujetando su cordón.

Supongo que por eso es importante caminar entre rosas y tulipanes, pero también sobre las ascuas del infierno personal.

Algunos se marcan las plantas de los pies; otros se queman enteros.
Hacer costra de lo vivido. Crecer con lo aprendido.

Quiero pensar que me voy nutriendo y que, con ese bagaje, voy evolucionando.
A veces dando tumbos, pero con una brújula que al final siempre me centra.

Y qué decir si miro arriba, adentro o atrás, más que “gracias“.
Gracias por la experiencia; por el camino que me ha traído hasta aquí; por haber llegado entero; por la vida afortunada; por todo“.

Qué más decir en este momento de inflexión. Sólo sentirme humilde y seguir adelante.

KDLevin

Dignidad

La dignidad no te da de comer;

no es el colchón sobre el que te acostarás de noche ni el techo que verás sobre tu cabeza;

quizás tampoco sea lo que haga aparecer comida en la nevera o ropa en el armario.

Pero, ¿sabes qué? Es única y debería ser inviolable para cada persona.

Todos pasamos por malos momentos, épocas de tristeza e incertidumbre, pero si yo -con mis defectos y virtudes- me levanto cada mañana y voy con la cabeza alta, entonces tú también puedes.

Ánimo. No eres una alfombra como para dejar que nadie te pise. No lo permitas.

A la vida… y a luchar.

KDLevin

Interludio: hacia el andén

Si hay que sincerarse, empezaré diciendo que nunca en verdad he querido coger este tren; yo quería ser como Peter Pan, para no abandonar jamás mi nebulosa.

Pero aquí estoy, corriendo hacia la estación mientras suena la alarma, indicando que el tren está por partir. Qué típico de mí es ir al límite.

Mi equipaje no es más que una mano delante y otra detrás. No tengo nada. He llegado a pensar que estoy vacío… pero tampoco puedo exagerar.

Porque sí tengo algo: este desastre que soy; este fracaso constante que aspira, algún día, a ser otra cosa. Algo más.

Y así, en pelota picada, sin esconder nada y con mi fea cara en alto, pondré mis pies sucios en el vagón.

Y, Señor, a partir de ahí tú dirás…

KDLevin