Archivo de la etiqueta: Felicidad

A ti, si me lees

Siempre voy a estar aquí. Aunque tú decidas alejarte y, quizás, no volver jamás.
Siempre habrá una puerta abierta para ti; un cariño especial.
Porque nadie me había tocado por dentro con tanta delicadeza.
Porque besaste mis cicatrices por dentro y por fuera, y me hiciste sentir.
Porque fuiste a buscarme al fin del mundo, sin importar nada, para llevarme tu ternura y algo de comer.

Perdóname por no ser capaz de darte lo que necesitas. Lo que tanto anhelas.
Perdóname.
Ojalá la vida te dé toda la felicidad que te mereces.

Pase lo que pase, aquí estaré. Y siempre te voy a querer.

KDLevin

Deja ir

Puedo vivir estancado en reproches a ti, a mí mismo. Asfixiado en la amargura, como un vagón del metro en hora punta que no avanza, sino que se queda parado en medio del túnel. Puedo vivir odiándote, odiándome; mirando al pasado con rabia, tristeza, ansias de volver y ‘corregir’ ciertas cosas.
O puedo vivir aceptando que es inútil; asumiendo; perdonando. Perdonándome. Mirando en torno a mí; mirando hacia adelante.
Qué fácil es decir: “Deja ir“. Qué complicado es practicarlo.
Pero el día de hoy no se repetirá, cuando se acabe, y los resentimientos me roban la energía, como pequeñas sanguijuelas dentro de mí. Llevan haciéndolo ya mucho tiempo.
Sólo quiero vivir. Sentir que esta vida es mía. Aspirar a ser feliz.

KDLevin

El chico del súper

Aquella noche había tenido un sueño o, mejor dicho, una pesadilla. Se vio a sí mismo atado a una cama, muriendo poco a poco, mientras un grupo de vampiros sin rostro le absorbía la sangre. No se despertó horrorizado, sino muy triste. Casi con ganas de llorar. Sabía que aquel sueño era un mensaje de su inconsciente.

Al ponerse en pie, con un nudo en el pecho, miró la pila de manuales sobre la mesa, junto al ordenador portátil, y pensó: “Odio el puto análisis multivariante“. Con el solo el hecho de pensarlo -prácticamente un acto blasfemo- abrió una puerta que ya no se iba a cerrar jamás. Inició una estampida.

Esa misma mañana dejó el doctorado; es decir, sabía que tendría muchos trámites, reuniones y explicaciones por delante, pero ni siquiera se molestó en presentarse en la universidad. Se fue a su parque favorito, compró un café y un bocadillo, y se sentó sobre el cesped. “O sea, que esto es la vida“, pensó.

A su familia y a su círculo de amistades casi les da un infarto, cuando el doctorando de primero -¡¡¡Con tantísimas posibilidades como había tenido!!!- decidió convertirse en el simple empleado de un supermercado; estar en caja y reponer productos. ¿El peor de los pecados? Decía sentirse más feliz que nunca.

Adoraba llegar por la mañana, ponerse el uniforme, saludar a sus compañeros y atender a la gente. Adoraba su sueldo de mileurista; llegar a su piso de veinte metros cuadrados, asomarse al balconcito y fumarse un cigarrillo, observando la calle desde las alturas. Por primera vez se sentía libre.

¿Entonces, esto es ser feliz?“, pensó, esbozando una gran sonrisa. “Qué simple es, después de todo“.

KDLevin

 

¿Qué es la felicidad?

Para Homer Simpson la felicidad consistía en ir al bar de Moe, tomarse unas diez cervezas, ir a casa y ‘darse arrumacos’ con Marge. Nada más y nada menos.

‘Felicidad’… pareciera un concepto más allá de lo humano y lo divino; inalcanzable e indescifrable.

¿Qué es la felicidad? Ni idea.

¿Qué es para mí? No lo sé.

Sólo sé que he sentido algo especial dentro de mí, algunas veces. Como cuando salía del instituto y me pasaba dos horas hablando por el móvil con mi abuela. Me encantaba ese momento del día en el que hablábamos de todo. Me ha ocurrido también con mi madre, en muchos de los momentos que hemos compartido juntos. Lo he experimentado alguna vez con alguna amistad, como con mi amiga G., en aquellas noches que salíamos a cenar, a beber y a quemar Madrid, sin pensar en nada más.

No sé lo que es la felicidad. Supongo que para cada uno supondrá algo distinto. Tampoco sé lo que significa ir tras ella. En mi caso, será que soy un simplón o un mediocre, pero no aspiro más que a tener una vida digna y sencilla, sin grandes lujos ni excentricidades. Disfrutar de lo que pueda, con salud, mientras pueda. Y, tal vez, sentir ocasionalmente esa emoción interna antes vivida con mi abuela, mi madre y mi amiga G.

Puede que vivir, hoy en día, no sea nada más que eso. Qué sé yo.

KDLevin