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“Mi mente es una jungla salvaje”

Inspira

No hay buenos ni malos,
sólo hay seres humanos.
No hay mentira ni verdad,
sino momentos que aprovechamos.
Si estás dormido,
métete en la ducha, bajo el agua fría.
Si eres tímido,
métete en la multitud. Como un espía
observa, escucha, date cuenta;
descubre la de cosas que tu mente se inventa.
Enfréntate a ti, no hay más guerras.
No hay más tierra que cultivar,
que tu propio jardín.
No hay más tiempo que perder
que el que tú elijas perder.
Pero, ante todo, sé consciente.
Sé consecuente.
No hay marcha atrás,
no hay culpas que extrapolar
ni reproches que lanzar.
No eres bueno ni malo,
eres tú.

Espira.

KDLevin

Locura

Repítelo. Vuelve atrás y recorre el camino de nuevo. Espera a la noche para destejer y recomenzar mañana, como Penélope.

Y reza. Practica los rituales, los sacrificios en honor a la materia oscura del universo, escuchando el eco de tus oraciones absurdas en el silencio mortal.

Vuelve atrás. Vuelve a intentarlo. Una y otra vez. El ciclo sin fin del yo-yo. Del pez que da vueltas en la pecera, creyendo que cada una es distinta a la anterior.

Vuelve atrás. Empieza de nuevo. Ignora la humedad que a veces derraman tus ojos, sin razón aparente. Acalla esa maldita voz interior. Mátala… ¡Mátala, joder!

Llénate la boca de barro y grita como un cerdo, asustando a los propios cerdos. Ensúciate esas manos e intenta clavar la cabeza en el suelo.

Repítelo. Busca otro resultado. Repítelo. Suelta una carcajada. Repítelo, hijo de puta. Pégate en la cara. Repítelo, cabrón. Tírate del pelo, lánzate contra esa pared…

Ahora, sin fuerzas, respira; mira ese cielo tan azul por la ventana (¡Qué bonito!) el cielo de la gente normal. Olvídate de todo. Evádete. Abandónate.

Repítelo… hasta que acabes con todo.

Repite. Sin fin.

KDLevin

A un hijo

Siembra flores en el corazón de tu hijo,
para que con ellas adorne tu cabeza cuando abandones tu cuerpo.

Ámalo en su lozanía, en su sonrisa sincera y en el milagro de su ternura.
Ama el primer vello que nazca en su pecho.

Ámalo en sus defectos, para tenderle un camino hacia la redención.
Ama su rebeldía, su locura.

Ámalo cuando lo odies,
cuando quisieras quitarle la vida que le diste.

Ámalo con pasión, con sosiego, para siempre.
Y que él lo sienta. Y que él lo sepa.

Que él vea en ti un reflejo de Dios en la tierra y quiera amarte como tal,
venerarte cada día.

Ámalo de tal forma que, cuando su piel se agriete,
sus nietos sepan quién fuiste tú y cuán importante fuiste.

Que el amor se transmita de generación en generación.
El trabajo empieza en ti.

Ámalo ahora también,
pese a que aún no exista el cuerpo que alojará su espíritu.

KDLevin

Ayúdame a olvidar esos ojos verdes

Señor, no dejo de pensar en esos ojos verdes;

desde que los viera esta mañana,

siento en mi lengua el sabor salado del mar…

y en él me hundo.

 

Señor, no dejo de sentir desde mis entrañas

la respuesta caníbal

al llamado de su carne

invitando a mis dientes a hincarse en ella.

 

Y penetrarla… y saborearla…

y deleitarme en mi locura,

sin pensamientos coherentes,

sólo miradas perdidas.

 

Señor, protégeme de ese impulso de perdición;

del ansia de sentir su sangre caliente en sus venas,

agitadas por mí, alteradas por mí.

Devoradas por mí.

 

Señor, ten piedad de este corazón débil;

Ayúdame a olvidar esos ojos verdes.

Ayúdame a olvidar el sabor del mar.

Ayúdame a olvidar.

 

KDLevin