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Se acabó el miedo

Sé quién soy.
Tengo mis responsabilidades asumidas.
Tengo disciplina para el día a día.
Ante el porvenir, mi boca esboza una sonrisa.
No necesito ir de… ni demostrar qué… porque los actos son mi otra lengua materna;
con ellos hablo de mí; de dónde vengo, qué tipo de persona quiero llegar a ser.

Sé quién soy.
En un cruce de caminos algo en mí me dice: “es por ahí“. Y confío.
Atravieso el pantano sin que el barro me salpique;
el desierto, sin que la sed me desquicie.
Tengo las cuentas claras, nada que ocultar,
todo por vivir.

Sé quién soy.
Se acabó el miedo.

KDLevin

Deja ir

Puedo vivir estancado en reproches a ti, a mí mismo. Asfixiado en la amargura, como un vagón del metro en hora punta que no avanza, sino que se queda parado en medio del túnel. Puedo vivir odiándote, odiándome; mirando al pasado con rabia, tristeza, ansias de volver y ‘corregir’ ciertas cosas.
O puedo vivir aceptando que es inútil; asumiendo; perdonando. Perdonándome. Mirando en torno a mí; mirando hacia adelante.
Qué fácil es decir: “Deja ir“. Qué complicado es practicarlo.
Pero el día de hoy no se repetirá, cuando se acabe, y los resentimientos me roban la energía, como pequeñas sanguijuelas dentro de mí. Llevan haciéndolo ya mucho tiempo.
Sólo quiero vivir. Sentir que esta vida es mía. Aspirar a ser feliz.

KDLevin

Soy

Qué esconder…
Por qué avergonzarme de aquello que me hace humano; que me hace ser quien soy.
Lo que fui, por dónde caminé, en qué tramos tropecé.
Por qué esconder las inseguridades del eterno niño que se adentra en el salvaje mundo de los adultos.
Por qué ocultar el miedo que siento, cuando observo ese abismo abstracto llamado futuro.
Soy sensible; vulnerable. Tengo muchos defectos.
Pero porqué guardar del mundo lo que soy. ¿Para protegerme?

Si el mundo embiste, que se parta los cuernos contra mí.
Soy lo que soy, pero nada podrá conmigo.

KDLevin

Mi Ruth particular

El primer amor… qué ridículo suena. Cursi. Pero dicen que nunca se supera del todo y me temo que debo asentir.
Tenía 14 años, unas flamantes tetas y un culo sin estrías y en su sitio. Sami, me llamaban, por Samanta. Qué tiempos aquéllos.

Tiempos que, lo crea una o no, dejan huella. Como ese día en clase de audiovisuales en que el profesor nos puso una película de la prehistoria (1971), llamada The Last Picture Show. Pero, ¡si hasta era en blanco y negro! Horror.

Sin embargo, de esa obra que sólo con el paso de los años he aprendido a valorar, saqué una conclusión muy clara: soy más de Ruth que de Jaby. Me hubiera gustado ser Timothy Bottoms para meterme en esa cama y secar sus lágrimas.
Mi amiga, Ana, era muy Jaby; guapa, caprichosa y volátil. Pero su madre… uf.

La verdad es que ahora, en mi madurez, miro atrás y me doy cuenta de que Ana y yo no teníamos mucho en común, pero me encantaba ir a su casa y ver un ratito a su madre, la sra. Clara, mi Ruth particular.
A mi pareja actual, Isa, pese a todos los años que llevamos juntas, no le gusta que hable del tema. Pero no puedo evitar que se me suban los colores.

De la sra. Clara me gustaba su aire de secretaria cansada; su olor a tabaco y a crema hidratante; lo bien que le quedaban las gafas de sol; esa voz grave y sibilante.
Recuerdo la última vez que la vi.

Ella y el padre de Ana se estaban divorciando y mi amiga quería irse a vivir con su padre. Tras una dura discusión que, para bien o para mal, tuve que presenciar (con portazo incluido) la sra. Clara no pudo reprimir las lágrimas.

No sé qué se apoderó de mí, pero, en lugar de seguir a Ana hasta su cuarto, me acerqué y le di un abrazo a la sra. Clara.

  • Sólo mereces lo mejor – le dije.

Ella me miró durante un largo rato y esbozó una leve sonrisa. Creí por un momento que me iba a derretir cuando de sus labios brotaron las siguientes palabras:

  • No te preocupes, cariño. No te preocupes.

Igual que Ruth en The Last Picture Show. Mi Ruth. Esa noche, al llegar a casa, me eché a llorar como una tonta.

Y al final… Ana se fue con su padre y la sra. Clara se marchó a otra ciudad.
Lo del primer amor sonará ridículo, pero es cierto que (al menos en mi caso) marca para siempre.

Sra. Clara, estés dónde estés, siempre te voy a amar. Le pese a quién le pese.

KDLevin

Montado en la bestia

Yo fui un niño con miedo a todo. Un adolescente con ansiedad constante.

Sigo teniendo miedos y ansiedades hoy, pero siento que soy capaz de mirar a los ojos a los problemas y lanzarme a ellos con los puños en alto.

A mí, como a todos, me da miedo enfrentarme. Pero lo hago y lo disfruto. ¿Por qué? Porque una vez oí: “La mierda siempre acaba saliendo“. Y yo añado: “Mejor que salga cuanto antes“.

Hay una bestia dentro de mí que me ha aterrorizado durante años, pero, ¿sabéis?, estoy empezando a domesticarla.

Estoy aprendiendo no a huir de ella, sino a montar en su lomo, ponerle una rienda y dirigirla como debe ser.

La vida no siempre es fácil, pero yo elijo enfrentarla, sin rodeos.

KDLevin 

Experiencia

Siento que no es el pensamiento, sino la experiencia la maestra en la vida.
La idea versus la acción.

Las palabras vuelan con el viento, como un globo, salvo que haya hechos detrás, sujetando su cordón.

Supongo que por eso es importante caminar entre rosas y tulipanes, pero también sobre las ascuas del infierno personal.

Algunos se marcan las plantas de los pies; otros se queman enteros.
Hacer costra de lo vivido. Crecer con lo aprendido.

Quiero pensar que me voy nutriendo y que, con ese bagaje, voy evolucionando.
A veces dando tumbos, pero con una brújula que al final siempre me centra.

Y qué decir si miro arriba, adentro o atrás, más que “gracias“.
Gracias por la experiencia; por el camino que me ha traído hasta aquí; por haber llegado entero; por la vida afortunada; por todo“.

Qué más decir en este momento de inflexión. Sólo sentirme humilde y seguir adelante.

KDLevin

Dignidad

La dignidad no te da de comer;

no es el colchón sobre el que te acostarás de noche ni el techo que verás sobre tu cabeza;

quizás tampoco sea lo que haga aparecer comida en la nevera o ropa en el armario.

Pero, ¿sabes qué? Es única y debería ser inviolable para cada persona.

Todos pasamos por malos momentos, épocas de tristeza e incertidumbre, pero si yo -con mis defectos y virtudes- me levanto cada mañana y voy con la cabeza alta, entonces tú también puedes.

Ánimo. No eres una alfombra como para dejar que nadie te pise. No lo permitas.

A la vida… y a luchar.

KDLevin