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La paz es fácil

Hacer la paz es fácil. Dejar que fluyan las opiniones y los pensamientos, esparcidos por el aire alrededor. Caminar y dejar que los demás lo hagan también. Intervenir, si te lo piden. Si no, dejar ser. Dejarse ser. Escuchar los sonidos de la tierra, desde el silencio del espíritu; el manantial es una sinfonía. Sentir el sol en la piel. Ser uno con el equilibrio del universo. Aceptar. Disfrutar, sin miedo.
La paz es mucho más sencilla de practicar de lo que se cree, aunque casi siempre tendamos al otro extremo.

KDLevin

Misericordia

Él lo hizo entonces, para que no lo haga yo hoy.

Sabía lo que iba a ocurrir; algo en su interior se lo decía. Y aun así aceptó los clavos, las espinas, la lanza, los insultos… los corazones rotos de quienes lo acompañaron hasta el final.

Él lo hizo entonces, para que no lo haga yo ahora.

Sentó un ejemplo de amor, de consuelo, de concordia. No dejó que nadie vejase a la mujer de vida alegre; no dio la espalda al enfermo, al desesperado, al perdido; prestó su abrazo a todo ser hambriento de cariño.

Él lo hizo entonces, para que yo aprenda hoy.

Más allá de los siglos de la historia, de las múltiples interpretaciones que se han hecho de sus palabras; más allá de la distancia, veo en mi mente una sonrisa y escucho la voz cálida: “Perdona. Perdónate“.

Yo sangré ayer, para que tú no lo hagas hoy. Yo enseñé ayer, para que tú lo asimiles hoy. Yo sufrí ayer, para que tú lo entiendas ahora. No esperes tú el clavo, la espina o la lanza; no seas el verdugo. La misericordia empieza en ti, para ti, desde ti“.

Él ha vuelto hoy a mí, para ayudarme a recordar esto.

Gracias.

KDLevin 

Silencio

En el silencio,
cuando los ojos observan sin distracción,
cuando el cuerpo se mueve sin dubitación,
todo se aclara
y ocurren milagros;
empieza la magia.

Apuesta por el silencio para escuchar
los sonidos maravillosos del universo,
los mensajes del espíritu,
ignorados durante tanto tiempo.

Apuesta por el silencio para hallar la paz,
sanar tus heridas,
y hacer lo que debas.

Y, como ya dijo una vez un hombre,
no lo rompas, a menos que lo que vayas a decir
sea realmente importante… y hermoso.

KDLevin

Fin.

I will, I will, I will, I will, I will pray to Lord…

Dolor intenso, punzante. El corazón se desbocó. Un sudor frío recorrió el cuerpo.

But I, when I, when I, when I will cross the sea, alone…

Cada vez duele menos. La confusión cede ante una paz extraña. Lucidez.

When the Lord has been crying for me… 

Algo pasa. Empiezo a desconectar. No hay vuelta atrás.

But I, when I, when I, when I will dream this dream again… 

Desenfocado. Ya no siento el corte. Nada.

Is my Lord really crying…

Alguien se acerca, sonríe… me resulta tan familiar…

‘cause I can’t take this blame on me now. 

Se acabó.

KDLevin

El sueño

Vivo en el sueño.

Escucho el pequeño manantial; me deleito en el verdor del campo; siento el sol sobre mí; respiro.
El aire es fresco, puro, y el paisaje difumina el límite entre el cielo y la tierra.
No necesito iglesias, porque éste es mi altar; siento a Dios justo aquí, conmigo, más que nunca.

Vivo en el sueño.

La libertad está en mis manos y el camino, a mis pies. Puedo ser como la vaca que pasta tranquila, a lo lejos, en paz.
O como el pájaro que sólo a veces, tímidamente, traza una línea por medio del firmamento.
No hay más que vida, naturaleza y silencio.

Ese sueño lo he vivido, como diría Kurosawa.
Hoy ha vuelto a mi corazón.

KDLevin

Para mi abuela

Recuerdo -lo había olvidado- gracias a varios blogs que sigo en WordPress que hoy, 21 de Marzo, es el Día Mundial de la Poesía. Podría publicar alguno de los varios poemas que significan algo para mí, o incluso alguno de cosecha propia.
Sin embargo, prefiero hablar de la persona que me inculcó la poesía años atrás; alguien que -así es la vida- ya no está entre nosotros: mi abuela.
Mi abuela fue uno de esos seres especiales que vienen al mundo para hacer de él un lugar mejor. Podría explayarme hablando sobre lo mucho que le dio a tantos, pero me basta con mencionar lo que me dio a mí.

Yo viví, durante mi primera infancia, en un universo distinto, propio, donde ella era Dios. Ella me regaló su amor, toda su ternura, su tiempo, su dedicación, sus mimos… ella me enseñó la poesía y la magia. Recuerdo que, cuando tenía 13 años, le dije algo así como que era “la gasolina para mi motor”. Es verdad.

En un vídeo homenaje a Rock Hudson tras su fallecimiento, su amiga, Doris Day, dice: “Si no fuera por mi fe, tan profundamente arraigada, sé que estaría muchísimo más triste”. Respecto a este ser único que fue mi abuela, siento exactamente lo mismo. Sé que algún día volveré a estar con ella y eso me hace feliz.
Hasta entonces, sólo puedo asegurarme de que los versos más hermosos del poema de mi vida vayan dedicados a ella.

Para ti, abuela, que sé que estás en la paz y en la luz.

KDLevin