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Un precio

Padre, ya he recogido mis cosas y me dirijo a la salida; sé que es el precio a pagar tras morder la manzana.

Perdóname, Padre, de verdad, por no haber sido capaz de resistir la tentación y quedarme en el Edén según tus planes.

Tú, que lees mi mente y mi corazón, sabes que no puedo tomar un rumbo que no sea el mío; lamento la naturaleza rebelde de este polvo que me conforma, pero soy así.

Quiero creer que, pese a que no soy lo que tú quieres, no me abandonarás; que seguirás velando por mí, incluso allá fuera.

No puedo sino seguirme a mí mismo, Padre, vaya dónde vaya.
Ojalá tu luz ilumine mis pasos ahora y siempre.

KDLevin

Somos tú y yo

Me encantan esos momentos -como paréntesis en el tiempo- en los que sólo estamos tú y yo, tomando una cerveza, olvidándonos de todo y de todos, al margen.

Tú y yo, más allá del mundo. Los rebeldes, los renegados. Yo, que siento que voy un paso por detrás de la vida, que no preveo ni sé ni entiendo de nada, estando contigo soy feliz.

Junto a ti no me considero un pringado, no me avergüenzo de nada, no me arrepiento de mis errores. Tú haces que me sienta invencible.

Somos tú y yo, venga lo que venga, pase lo que pase. Y el día que ya no estés, seguirás ahí, lo sé. Y serás mi consuelo.

Gracias por quererme por mi oscuridad, por mi estupidez, por mi lado feo. Porque, ¿sabes? Como dijo Wilde, cualquiera quiere a cualquiera por sus virtudes.

Gracias por recordarme cada día lo que es el amor.

KDLevin

A un hijo

Siembra flores en el corazón de tu hijo,
para que con ellas adorne tu cabeza cuando abandones tu cuerpo.

Ámalo en su lozanía, en su sonrisa sincera y en el milagro de su ternura.
Ama el primer vello que nazca en su pecho.

Ámalo en sus defectos, para tenderle un camino hacia la redención.
Ama su rebeldía, su locura.

Ámalo cuando lo odies,
cuando quisieras quitarle la vida que le diste.

Ámalo con pasión, con sosiego, para siempre.
Y que él lo sienta. Y que él lo sepa.

Que él vea en ti un reflejo de Dios en la tierra y quiera amarte como tal,
venerarte cada día.

Ámalo de tal forma que, cuando su piel se agriete,
sus nietos sepan quién fuiste tú y cuán importante fuiste.

Que el amor se transmita de generación en generación.
El trabajo empieza en ti.

Ámalo ahora también,
pese a que aún no exista el cuerpo que alojará su espíritu.

KDLevin