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Colillas

Puedo ser cruel, despiadado, egoísta.

Puedo disparar, ver cómo exhalas el último aliento y no sentir nada. Marcharme, sin más, mientras te desangras.

Puedo ser un recipiente vacío, sin espíritu, sólo lleno de ponzoña. O ni siquiera de eso.

Mi corazón es estéril, sin duda. De él no puede brotar nada bueno.

Pero incluso la tierra seca, agrietada, puede arder aún más.

Así que ten cuidado con las colillas que tiras al suelo.

Por favor…

KDLevin

El sueño

Vivo en el sueño.

Escucho el pequeño manantial; me deleito en el verdor del campo; siento el sol sobre mí; respiro.
El aire es fresco, puro, y el paisaje difumina el límite entre el cielo y la tierra.
No necesito iglesias, porque éste es mi altar; siento a Dios justo aquí, conmigo, más que nunca.

Vivo en el sueño.

La libertad está en mis manos y el camino, a mis pies. Puedo ser como la vaca que pasta tranquila, a lo lejos, en paz.
O como el pájaro que sólo a veces, tímidamente, traza una línea por medio del firmamento.
No hay más que vida, naturaleza y silencio.

Ese sueño lo he vivido, como diría Kurosawa.
Hoy ha vuelto a mi corazón.

KDLevin

La cosecha

A veces observo determinadas situaciones y siempre pienso lo mismo: el amor es otra cosa. El amor no crece de los árboles, como por arte de magia.

Uno no puede, de buenas a primeras, decirle a alguien algo como “te quiero” o “te amo”. Mucho menos puede uno demostrárselo a nadie con hechos, así como así.

¿Por qué? Porque el amor es algo que requiere de cultivo y de trabajo diarios. Es como la semilla que un día se planta, para después regarla y cuidar de la tierra.

Creo que soy una persona muy afortunada porque he podido no sólo atestiguar, sino experimentar en carne propia lo que es ese amor del que hablo; amor de verdad.

Esos “te quiero” llenos de significado, esos pequeños gestos del día a día… ese tipo de cosas no es sino el resultado del trabajo, del cultivo; la cosecha.

Que Dios me perdone, si hubiese falta en mí, pero mi corazón ya no lo puede entender de otra manera.

No puedo.

KDLevin 

 

 

La belleza

Cuántas veces me he dejado engañar por mi imaginación; por adivinar lo que hay debajo de la ropa; por pensar en mí, quitándote prenda tras prenda, hasta ver tu desnudez.

Cuántas veces me he dejado tentar por tu aroma; por esa reacción química de animal salvaje que despierta en mí.

Cuántas veces he echado la mente a volar, soñando despierto contigo presente en mis cinco sentidos.

Frente a frente en un colchón sin sábanas, como si fuese una guerra.
En medio de un bosque, sintiendo la tierra fría en mi espalda y tu pecho en el mío, mientras los árboles, las hormigas y las aves guardan nuestro secreto.

Cuántas veces he deseado eso, sin reparar en que tal belleza se escapa entre los dedos al final.

Me temo que he estado equivocado mucho tiempo.

KDLevin

Para este mundo

Una palabra cariñosa para este mundo en el que tantos sufren.

Un momento de solaz para aquéllos que tanto padecen.

Un silencio de paz que nos inspire a mejorar.

Una caricia para este mundo en el que cada día tantos mueren, por tantas razones, de formas tan diferentes, en todas partes.

En medio de la disparidad, de la necesidad, del dolor sobre el cual qué sabe uno, que suene un mensaje de esperanza.

Una luz que vean incluso aquéllos cuyos ojos estén llenos de lágrimas; aquéllos que desearían algo más.

Una palabra cariñosa, como el tacto de una madre, para este mundo tan extraño y a veces incomprensible.

KDLevin